Se vale to’ desde los 18

En días recientes, el representante por el PNP Rolando Crespo radicó el  proyecto 2772, el cual propone reducir la mayoría de edad en Puerto Rico de los 21 años a los 18. Antes que todo, vale la pena aclarar que el asunto de la mayoría de edad en nuestro país varía dependiendo de la gestión a ser realizada. Pues bien, el legislador no está satisfecho con las cosas como están, por lo cual el proyecto está en el proceso de vistas públicas.

Como parte de esa gestión, la secretaria del Departamento de la Familia, Yanitsia Irizarry Méndez, ha dicho que apoya la medida, siempre y cuando no se alteren la responsabilidad alimentaria de los padres y madres cuyos hijos estén discapacitados o sean dependientes por razón de estudios. La secretaria opinó que la medida responde a “cambios generacionales que se han suscitado en la isla provocando que los jóvenes adquieran una madurez a más temprana edad”.

Por su parte, el representante popular Charlie Hernández recordó que en 2000, bajo la administración del ex gobernador Pedro Rosselló, se promulgó un proyecto parecido y que en aquel entonces se estimó que unos 70,000 jóvenes perderían su pensión. Entre tanto, al parecer debido a las mismas inquietudes, el Departamento de Justicia se ha opuesto a la medida que dificultaría que los jóvenes recién grados de escuela superior obtengan su pensión.

Sin embargo, Crespo asegura que su proyecto protegerá las pensiones alimentarias de los estudiantes universitarios. El representante penepé reconoce que a raíz del proyecto de Rosselló “llovieron las peticiones de revocación de pensión en los tribunales”, pero reitera que su proyecto atiende esta problemática y que está dispuesto a que reciba enmiendas para darles las garantías necesarias a esos menores. El legislador se contradice. Después de todo, si fuera cierto que su proyecto atiende esa problemática ¿qué necesidad de enmendarlo?

A todas estas, uno se pregunta cuál es la necesidad apremiante de bajar la dichosa mayoría de edad, medida que hasta ahora sólo ha causado problemas y que no parece repercutir en grandes beneficios. Como toda respuesta, el representante sostiene que el proyecto busca darles herramientas a los jóvenes para su desarrollo. El representante dice no entender cómo se le permite a los jóvenes votar e ir a la guerra, pero no casarse y pedir préstamos sin ser emancipados por sus padres o el tribunal.

Ahora bien, detengámonos por un momento a revisar la lógica del legislador, y de paso, también la de la Secretaria, por estar de acuerdo. Crespo hace la pregunta equivocada al cuestionar por qué a la misma edad que pueden ir a la guerra y votar, los jóvenes no pueden realizar ciertos procesos legales/económicos. Lo que Crespo debería estar preguntándose es  por qué los jóvenes pueden guerrear y votar, y de paso, beber y fumar, a tan temprana edad, cuando no están emocionalmente preparados para ellos. Lamentablemente, es poco probable que podamos hacer que las Fuerzas Armadas cambien las reglas de un juego que ellos dominan y en cuanto a la bebe lata, creo que de hacer una sola movida en camino a aumentar la edad admisible Puerto Rico, por primera vez, vería un verdadero alzamiento en masa.

Por lo tanto, las cosas se quedarán como están, que no es demasiado mal. El deseo de Crespo de adelantar los otros procesos para que estén a la par con los demás permitidos desde los 18 es tan ridículo como tirarse por un barranco porque los demás lo están haciendo. Realmente su lógica me apabulle. Pretende posibilitar que jovencitos recién graduados de la high soliciten préstamos justo en medio de la peor crisis económica de nuestra generación, causada en parte porque un sinnúmero de adultos no cumplieron con sus responsabilidades económicas. ¿Qué le hace pensar que este es el momento para arriesgarse con adolescentes?

En cuanto a la Irizarry Méndez, su posición es tal vez peor precisamente porque está al mando del Departamento de Familia. La Secretaria habla de cambios generacionales que han hecho que los jóvenes de hoy maduren a ritmo acelerado. No sé precisamente en qué mundo vive la señora Irizarry, pero estoy segura que no es este y menos en este país. Hay una diferencia gigantesca entre la madurez y la precocidad. Le explico a ella y a los que tengan la misma confusión que la primera se trata de cuando uno está listo para enfrentarse a ciertas situaciones, mientras que la segunda es cuando uno se adelanta al curso normal de los eventos.

Los jóvenes puertorriqueños se distinguen por padecer de la segunda. No hace falta más que ver las cárceles para menores, las estadísticas de jóvenes embarazadas o el promedio de accidentes de tráfico que envuelven jóvenes alcoholizados. Algún ayudante o asesor bien pagado debería hacer unas tablitas en Excel con esos datos y presentárselas al legislador, a ver si reconsidera su idea, que bien puede estar cargada de las mejores intenciones pero sólo serviría para acabar de hundir a una generación que ya bastante problemas enfrenta. Por otro lado, si sigue adelante, y como tantos proyectos de su tipo –innecesarios y nocivos-, éste resulta aprobado, pues nada, que Dios nos coja confesados.

Nota al calce: A los ayudantes y/o asesores que no se les olvide remitirle copia de las tablitas a la Secretaria del Dpto. de Familia, para la próxima.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

w

Connecting to %s