Cuando se rompen las cuerdas flojas ~ la caída del ex Senador Roberto Arango

El país no había vuelto a la normalidad tras el paso de Irene, cuando se regó la noticia de que había fotos al desnudo de uno de nuestros insignes legisladores. Poco después, se rumoraba que el sujeto en cuestión era Roberto Arango, portavoz de la mayoría PNP en el Senado.

Los periodistas se entregaron a la tarea de encontrar evidencia para este alegato, proveniente de la  larguísima lengua de felpa de La Comay.  Encontraron esa evidencia –por más circunstancial que sea- en un modesto accesorio: un collar con el cual Arango había sido fotografiado y el cual el desnudista anónimo también lucía.

Para entonces, todos aguardaban la renuncia; independientemente de cómo fue que las fotos llegaron a Grindr, una especie de red social donde a través del envío de fotos sugestivas, hombres gay concretaban encuentros presumiblemente sexuales.

A base de la naturaleza de esa aplicación para celulares, así como la posición en que se tomó las fotos, es imposible negar que Roberto Arango es homosexual. Por tal razón, debido a la sociedad en que vivimos y sin importar si el Senador deseaba hacer una admisión o no, su carrera política había acabado. Así las cosas, Arango tenía dos opciones:

a. Admitir que las fotos eran suyas, pero alegar que habían sido robadas (al estilo Hollywood) y acto seguido, reconocer sus preferencias sexuales y luchar por su puesto estableciendo un compromiso para luchar por los derechos de su comunidad.

b. Salir corriendo como si el coyote de los muñequitos lo tuviera en la mira.

Como ya sabemos, el ex Senador prefirió la segunda opción y de tal manera cimentó su legado de hipocresía. Y es que según ha sido comentado por el columnista Benjamín Torres Gotay de El Nuevo Día, durante sus seis años como senador, Arango apoyó toda clase de medidas para el detrimento de la comunidad homosexual puertorriqueña. Por ejemplo, que se enmendara la Constitución para establecer que el matrimonio sólo puede ser entre hombre y mujer y una propuesta enmienda a la Ley de Adopción para que ésta no permitiera tal opción a parejas del mismo sexo.

Esa, conciudadanos, es la verdadera ofensa de Arango; que utilizara su poder para agraviar y marginar a su propia comunidad. Poco nos debe importar qué uso le de a la cámara de su celular o con quién pase la noche. Después de todo, el Chuchín ha hecho cosas mucho peores que enseñar las partes (no lo quiera Dios) y todavía es Senador.

Más bien, nos debe preocupar que uno de nuestros líderes tenga un criterio tan pobre como para haber publicado las dichosas fotos y/o dejarlas a disposición de otros. Más grave aún, que sea semejante hipócrita. Por eso, y no por consideraciones moralistas, es que Roberto Arango no podía seguir siendo Senador de Puerto Ric

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