Mezclando el agua con el aceite ~ Acusan al Arzobispo Roberto González Nieves de entrometerse en la política

En el día de ayer se dio a conocer que el Vaticano investiga al Arzobispo de San Juan, Roberto González Nieves, por alegadamente inmiscuirse indebidamente en asuntos políticos. Trascendió, además, que la querella se debe a que el Arzobispo inauguró un “Altar de la Patria” en la Catedral de San Juan y ha promovido el uso banderas de Puerto Rico en iglesias católicas alrededor del país.

Hasta el momento, no se ha divulgado quién radicó la querella, pero se asume que fue algún activista al Partido Nuevo Progresista, o como lo pone El Ñame, alguien que estaba cansado de advertir matices políticos en los sermones del monseñor porque va a misa “para que el cura me diga qué pensar, qué hacer y a quiénes rechazar por ser pecadores empedernidos, ¡no para que me diga por quién votar!”.

De cualquier manera, y como es costumbre, las reacciones de los políticos no se han hecho esperar. Como era de esperarse, para los penepés está de maravilla y para los populares es un descaro. En particular, el senador popular Eduardo Bhatia comentó a través de Radio Isla que todo se debe a que los penepés piensan que las acciones de la Iglesia podrían evitar la estadidad.

Por otra parte, el analista radial Néstor Duprey, citado por NotiCel, aseveró que la querella en contra de González Nieves tiene el propósito de sacarlo de su puesto, y asegurar el control PNP sobre esta institución. Según Duprey, es por eso que el Gobierno ha llevado este proceso en secreto y movilizado penepés para darle la impresión a la Santa Sede de que en Puerto Rico se rechaza la participación del Monseñor en asuntos públicos.

Probablemente hay mucho de cierto en lo ambos han planteado, pues colocar banderas y crear un “Altar a la Patria” realmente no ameritan una investigación de este tipo. No obstante, al hablar de la intención del Gobierno de proyectar un rechazo a la participación de González Nieves en asuntos sociales, Duprey parece olvidar la existencia de la división entre Iglesia y Estado, en virtud de la cual, no se trata de si a cierto grupo de personas le parece bien o no, sino que no es permisible y punto.

Los poderes de la Iglesia y el Estadose dividieron siglos atrás para evitar, entre otras cosas, que oficiales de la Iglesia utilizaran su influencia sobre los feligreses para ejercer mollero político según su conveniencia. Cualquier cristiano que se empeñe en ignorar la norma puede referirse a la Biblia y verse contrariado por el propio Jesucristo, quien se adelantó a los tiempos al decir“al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.

Sin embargo, al parecer el Arzobispo brincó esa parte de las escrituras, pues en repetidas ocasiones se ha pronunciado sobre asuntos exclusivamente políticosy lo que es peor, ha asistido a eventos partidistas, demostrado claramente sus preferencias ideológicas. El mejor ejemplo es la ocasión en que le entregó su anilloa Aníbal Acevedo Vilá, para aquel entoncesComisario Residente a Washington. Poco faltó para que lo unjiera con aceite consagrado, como si se tratara de la segunda venida del Rey David biblíco.

En buen puertorriqueño, el Arzobispo se lo buscó. Eso no quita la posibilidad de que estemos atestiguando un caso de persecución política. Tampoco que él sea el único que lo hace; nada más lejos de la verdad. Pero el hecho es quea él fue a quien denunciaron y sus actos hablan en su contra. De cualquier forma, no es para que cunda el pánico. Después de todo, en los últimos años la Iglesia Católica se ha distinguido por los toallasos que suele tirarle a sus sacerdotes, incluyendo pero no limitándose a los acusados de actos lacivos contra menores. En otras palabras, González Nieves tiene poco o nada que temer; se trata de un malrato, no más.

Finalmente, en algo que todos podemos estar de acuerdo es que si algo sobra en Puerto Rico es políticos. Por tal razón, habría sido más prudente y productivo que el Monseñor se atuviera a atender asuntos espirituales, en lugar que usar suposición como catapulta para insertarse en asuntos de política pública. Empero, si esa es su verdadera vocación, la cosa es sencilla: renuncie y postúlese, que en este país nos encanta elegir políticos con trasfondos coloridos y es enteramente probable que un ex religioso sea bienvenido.