Todos para todos ~ Cómo cambiar el discurso sobre la homosexualidad en Puerto Rico

Tres días después de que el presidente de los Estados Unidos anunciara públicamente su apoyo al matrimonio entre homosexuales, en Puerto Rico, ni un solo político electo ha hecho lo mismo. Todo lo contrario.

No hay necesidad de recordar sus expresiones. Mejor evitar que las cenizas de Darwin se sigan revolcando. El punto es que al parecer, lo único en lo que nuestros oficiales electos están de acuerdo es en coartar los derechos de sus conciudadanos homosexuales. La pregunta es por qué.

La respuesta la ofrece nuestro Comisionado Residente, Pedro Pierluisi, al afirmar que en Puerto Rico, el matrimonio “es y seguirá siendo entre un hombre y una mujer, pues es lo que la gran mayoría de nuestro pueblo favorece”.

Y es que, como sabemos, nuestros políticos se deben al pueblo. Sarcasmo aparte, el hecho es que los políticos no son todopoderosos. Están donde están porque nosotros los pusimos allí, cosa que recuerdan en una época como esta, a seis meses de las elecciones.

Es por eso que cuando se trata de temas tan controversiales como este, los políticos siempre dirán lo que creen que queremos oír. ¿Qué nos dice eso? Que es hora de dejarles saber que la gran mayoría de los puertorriqueños no favorecemos el discrimen.

Somos muchos los que nos frustramos al ver como el resto del mundo evoluciona y Puerto Rico se queda estancado en el lodo de la ignorancia y la mezquindad. Sin embargo, no hacemos más que dedicarle 140 caracteres en Twitter. No es suficiente.

Es probable que Pierluisi tenga razón y que hoy por hoy, la mayoría de los puertorriqueños favorecen que las cosas se queden como están. Eso no debe disuadirnos. Al contrario. Debe motivarnos a hacer todo lo posible por cambiarlo.

Es importante dejarnos sentir a través de los medios sociales, pero como todo en esta vida, hay que empezar por la casa. Debemos educar a abuelos y padres que a diferencia de nosotros, no tienen el beneficio de haberse criado en la era de Will & Grace.

Debemos enseñarles que propiciar que otros disfruten lo que ellos toman por sentado redundará en el mejoramiento de nuestra sociedad. Ya es hora de erradicar los mitos mal asentados.

Si acaso hubiere duda del efecto que podemos tener, haríamos bien en recordar que la razón por la cual surge este debate, la declaración de Obama, es porque en los últimos días, miles de personas alzaron la voz para cuestionar la posición del presidente en cuanto a este tema.

Si cogemos el cue y patrocinamos un cambio en el pensar colectivo, nuestros políticos no tendrán más remedio que hacerse eco de la palabras de Obama.

El problema de Rivera Schatz con la homosexualidad

Por años, ha surgido controversia tras controversia en torno al presidente del Senado, Thomas Riera Schatz y su relación con la comunidad homosexual.

El más reciente capítulo de esta saga fue la participación del presidente del Senado en Saliendo del Clóset, programa radial emitido por WKAQ.

Durante su intervención en el espacio dirigido a la comunidad homosexual puertorriqueña, Rivera Schatz, quien anteriormente se había referido a los homosexuales como “torcidos”, comentó: “yo no tengo ninguna animosidad contra los homosexuales o las lesbianas (…) de la misma manera te digo que siempre estaría perseverando porque comprendieran que para mí eso no es correcto”.

O sea que segura que no los odia, pero tampoco es cuestión de apresurarse a nombrarlo mariscal de la próxima parada LGBT. Todavía insiste en puntualizar que para él la homosexualidad no es “correcta”, como si él fuera quién para hacer tales distinciones.

Desafortunadamente, como senador sí tiene la potestad para posicionarse en contra de la medida legislativa PS 1725 que propone proteger a los homosexuales en el trabajo. Según él, “este proyecto lo que promueve es que una persona que no quiere decir su orientación sexual tenga que decir que es homosexual para tener una casual de acción”.

Sin embargo, el abogado Rafael Ruiz desmiente al senador al afirmar que “el proyecto 1725 no obliga a nadie a revelar su identidad sexual”. En cambio, según explica el licenciado, el propósito del proyecto es “proteger a toda persona en Puerto Rico de discrimen por orientación sexual”.

Una de dos: o el presidente de la cámara alta no tenía idea de lo que estaba hablando porque ni él ni sus asesores se encargaron de leer la mencionada medida, o deliberadamente mintió sobre su contenido. ¿Qué sería peor?