Don’t believe everything you read…or see or hear ~ La demagogia de la Comay y su influencia sobre la opinión pública en Puerto Rico

En el día de ayer, la agencia de noticias Asociated Press publicó un artículo respecto al personaje La Comay y su impacto en la sociedad puertorriqueña. La pieza, titulada Puerto Rico Enthralled by Cheeky Newscaster Puppet, contiene una serie de exageraciones y adolece de falta de contexto.

Por ejemplo, se alega que la Isla se detiene cada día a la hora del programa y que la Comay es reconocida por conseguir entrevistas codiciadas. Es imposible negar que SuperXclusivo domina su horario, pero eso no es mucho decir. Después de todo, hay muy pocos canales locales. En cuanto a las entrevistas, como regla general, los puertorriqueños no le huyen a las cámaras, todo lo contrario.

En cualquier caso, la parte más problemática de este artículo es la cita al reverendo Juan Matías, quien asegura no ser fanático de la Comay, pero la aplaude por mantener casos como el del niño Lorenzo González en el ojo público. De hecho, según el religioso, si no fuera por la presión generada por ella, el caso estaría muerto.

En efecto, son muchos los que alaban la labor investigativa de Kobbo Santarrosa y sus secuaces como si eso los redimiera. Sin embargo, su diatriba propaga una visión errónea del proceso criminal. Veamos:

1. El sistema penal de Puerto Rico parte de la premisa de que un acusado es inocente hasta que se pruebe lo contrario, concepto que como muy bien puede atestar Pablo Casellas, es completamente ajeno para la Comay.

2. En los casos criminales, la culpabilidad debe probarse más allá de toda duda razonable. En otras palabras, se requiere prueba contundente para lograr una convicción. La Comay no comprende que una investigación criminal es por necesidad un proceso largo y que de nada vale radicar un caso investigado a medias para luego perderlo en un tribunal.

3. La labor de fiscalía no es saciar la curiosidad o el morbo de la ciudadanía, sino reunir la prueba que cumplirá con los requisitos evidenciarios para poder presentarse en sala en contra de un acusado. Cada minuto que un fiscal pasa contestando las preguntas de un alicate de Kobbo Santarrosa es un minuto más que posterga ese trabajo.

La mayoría de las personas desconocen esta información, hecho que Kobbo Santarrosa aprovecha para disparar de la baqueta, pues sabe que su audiencia no lo puede contrariar. Como resultado, gente como el reverendo Matías piensa que el Ministerio Público está fallando al demorar en presentar cargos.

La realidad es que con toda probabilidad, fiscalía dilata porque aún no tiene la prueba necesaria para sustentar el caso del que se trate. Bajo esas circunstancias, sería irresponsable actuar de otra forma. Kobbo Santarrosa puede citar fuentes anónimas, fiscalía no.

A fin de cuentas, para las personas detrás de SuperXclusivo, Lorenzo no es más que una carnada para atrapar “ratings” y auspiciadores. El altar con la foto y la velita -perfectamente posicionado para las cámaras- no es más que un mecanismo mediático. No se puede negar que la dichosa muñeca llena un vacío en los medios puertorriqueños, pues el resto de la prensa “mainstream” no suele destinar recursos al periodismo investigativo. Eso no quiere decir que lo haga bien.

 

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“Cua, cua” dijo Rivera Schatz, “Pato” contestó Bhatia

El pasado lunes, 28 de junio, se escuchó un “cua cua” en el Capitolio y no precisamente porque haya culminado la transformación de dicho edificio de palacio de las leyes a granja. La evidencia recopilada con celulares -puesto que las cámaras estaban prohibidas- demuestra que los sonidos no fueron producidos por un ave, sino por Tomás Rivera Schatz, presidente del Senado de Puerto Rico. Resulta que Rivera Schatz imitó al animal plumífero con la intención de insultar al también senador Eduardo Bhatia. Ni corto ni perezoso, el senador popular respondió “pato eres tú”. Acto seguido, los senadores tuvieron que ser separados por otros legisladores y empleados del Capitolio para evitar que se fueran a las manos. Así, Rivera Schatz y Bhatia se aseguraron de pasar a la historia puertorriqueña como co-protagonistas de una de las discusiones más bochornosas en llevarse a cabo en la Legislatura…aunque considerando como vamos, quien sabe si pronto serán superados.

El caso es que el altercado surgió en medio de una discusión completamente ajena al reino animal o asuntos de identidad sexual. El tema disputado era la exclusión de los fotoperiodistas de la sesión del Senado. Bhatia protestó luego de que la Margarita Nolasco, senadora del PNP, tomara la palabra, obviando una moción de la minoría popular para que la prensa entrara al hemiciclo. Rivera Schatz consumió un turno para justificar su decisión de excluir a los fotoperiodistas, pero no permitió que Bhatia tuviera un turno de refutación. A partir de ese punto el decoro fue en descenso, hasta llegar a los insultos de corte homofóbico que nada tenían que ver.

El uso de la palabra “pato” para referirse a una persona homosexual es una ocurrencia demasiado común en nuestro país. Los niños tienen la palabra a flor de labios desde el kindergarten y la repiten sin miramientos hasta la tumba. El uso del peyorativo es un síntoma de la falta de respeto y aceptación hacia la homosexualidad que repercute en incidentes lamentables, en ocasiones trágicos. Por lo tanto, el que la palabra sea de uso común no justifica absolutamente nada, máxime cuando la utilizan dos senadores.

No cabe duda de que en los últimos años la imagen de la Legislatura como un todo se ha deteriorado muchísimo, gracias a las acciones individuales de senadores y representantes. Somos muchos los que hemos llegado a esperar poco de ellos. Sin embargo, eso no les da licencia para confirmar y reconfirmar nuestros pronósticos más pesimistas. Siguen siendo la imagen del país y es una soberana vergüenza saber que con esto es que contamos. Me refiero a ambos, porque si bien Rivera Schatz empezó la cosa, Bhatia lo siguió. Debido a su posición en cuanto al acceso de los fotoperiodistas a la Legislatura, en el debate Rivera Schatz vs. Bhatia, el presidente llevaba las de perder. Sin embargo, al bajarse al nivel de su contrincante, Bhatia perdió puntos y se auto-desestimó, en detrimento de su causa y avergonzando al país entero.

Las excusas de Rivera Schatz

El pasado viernes, el presidente del Senado de Puerto Rico, Tomás Rivera Schatz, literalmente le cerró las puertas de la Legislatura a la prensa. Así porque sí, sin encomendarse a nadie. Ante las protestas de medio país, desde periodistas y estudiantes, hasta miembros de su propio partido, el presidente readmitió a los periodistas, pero no a los fotoperiodistas. Papel y lápiz sí, cámaras no. Queda claro que sin evidencia visual como fotos y vídeos, cualquier senador puede desmentir las alegaciones de un periodista. Como era de esperarse (y como debe ser), los medios han exigido que se revoquen las restricciones en su contra, pero Rivera Schatz no cede más. Por el contrario, asegura que bajo su mandato, “este Senado, mejor que ningún otro previo, ha permitido que todos los actos sean públicos”.

En adelante, quiso justificar su determinación indicando que en los tribunales los periodistas pueden sentarse en las salas y tomar notas, pero los fotoperiodistas no tienen acceso. El senador olvida que el cuerpo que preside no es un tribunal, sino la casa de las leyes de este país y por lo tanto, las circunstancias son diferentes. La presencia de camarógrafos y/o fotógrafos puede constituir una violación a la privacidad de las partes en un caso judicial, por lo cual resulta prudente excluirlos de esos procesos. Ahora bien, si los senadores no tienen nada que ocultarle al pueblo que los escogió, no hay razón para que imiten a los tribunales.

Empero, Rivera Schatz insiste en que el pueblo tiene acceso a los procesos legislativos ya que las sesiones se transmiten íntegramente en vivo o diferido por un canal comercial y además, el Senado cuenta con una página de Internet donde se resumen los acontecimientos dentro de ese cuerpo legislativo. Sin embargo, debe señalarse que el Senado cuenta con un equipo de comunicaciones que graba y edita según la conveniencia del jefe, o sea, Rivera Schatz.

Mientras tanto, en cuanto a las protestas de miembros del Partido Popular Democrático a favor de los derechos de la prensa, Rivera Schatz asegura que “aquí hay unos compañeros que lo que quieren es llamar la atención porque tienen un pobre récord legislativo. Lo que quieren es hacer ruido innecesario”, dijo Rivera Schatz. En cuanto a los reclamos de que sus acciones constituyen una violación a los planteamientos de la Constitución, el senador vuelve a recostarse de que los redactores tienen acceso. Ante la terquedad del presidente del Senado, se ha iniciado un proceso legal en su contra. Adicionalmente, el pasado miércoles 30 de junio, estudiantes y ciudadanos en general se manifestaron en contra de las decisiones del cuerpo legislativo, acto que terminó en un enfrentamiento entre los protestantes y la Policía.

Entre tanto, el gobernador Luis Fortuño se queda en mute, limitándose a desear que el asunto se resuelva. En lugar de reprender a Rivera Schatz según le corresponde como presidente del partido en que ambos militan, el Gobernador hizo un llamado a los políticos de oposición a que sean cautelosos al asociar a Rivera Schatz con el nazismo en general y Adolfo Hitler en particular, pues eso puede lacerar al sector hebreo. ¿Huh? Bueno, si lo que el Gobernador desea es que dejen de comparar al presidente con el difunto dictador, lo primero que debería hacer es enfrentársele. De lo contrario, aumenta las similitudes. Después de todo, a aquel tampoco lo desafiaron, hasta que fue demasiado tarde.